Final de temporada

Final de temporada
POR MIS PENSAMIENTOS SINDICALISTAS CONCLUIMOS LA PRIMERA TEMPORADA

25 de marzo de 2011

Sin su hábito

El arrepentimiento fue instantáneo, ya el hombre lo había logrado, sin darse cuenta en el baile, el había accedido carnalmente sin que su embriagada reacción reaccionara.
Ya era de madrugada, un maremoto de lagrimas finiquitaron la falta de experiencia en un mundo el cual no era como su habita normal. Sentada sobre un sillón de tela plástica con sus piernas pegadas como si fuera solo una, una noche basto para cometer su error. Con palma de su mano empuñada en su cien más el otro brazo cruzado de izquierda a derecha en la parte baja de su vientre, lamentaba a gritos culposos por dentro la pérdida de su celibato tesoro. El ruido era perverso, sobrepasaba los decibeles sonoros como cuando se despierta a una pequeña criatura con voladores y estruendos de su angelical cuna. Acostumbrada a escuchar los silbidos naturales de los campos que rodeaban el convento lleno de silencio prolongado por rezos y rosarios de sus iguales y superiores. Ahora encerrada en una cabaña dentro de una demoniaca casa, su corazón palpitaba al ritmo desenfrenado de música negra para sus oídos, con voces altas, crueles y graves haciéndola tapar sus oídos evitando satanizar su santo pensamiento. Las paredes del cuarto del sillón en forma de L, estaba enmarcado por dos pequeñas puertas con ranuras horizontales y pestañas declinadas que se abrían y cerraban al estilo oeste que iniciaban a la altura de las rodillas humanas hacia arriba, dejando un espacio inferior adecuado para los voyeristas que pasaban dirección al baño. Sobre la mesa pegada al suelo por oxidadas tuercas en el centro del cuarto, una botella de un trago color miel y pirata sabor, acompañado por una cubeta llena de cubos derretidos de hielo, copas blancas pequeñas que contenías gotas del ya consumido licor, con botella personal de bebida negra conocida para combinar y granos inflamados de maíz que rodeaban la camisa arrojada por su primer hombre, un bolso y su pantalón.
Fue demasiado tarde para decir la verdad, su nombre Inés y su monja vocación, su primera aventura y no por amor.
Antes que cayera el sol, se comunicó para datar la hora y el lugar en una zona donde todo no es color de rosa, pero nunca pensó que sería la llamada con el precio que nunca pagaría en su vida.
No tenia aparato telefónico pero si la gallardía de apuntar en un papel el nombre y teléfono del hombre que no sabía sus antecedentes pero la hizo estremecer. Con licencia otorgada por su Sor superior, tenía una semana para cruzar el mediterráneo desde el país flamenco hasta el continente que se presto para verla parir, así se quitó el hábito y se vistió de mundana. Todo inicio en la mañana al encajar miradas, desencadenando unas atrevidas sonrisas, con rodeos de arriba a abajo calificando las disimuladas curvas por su forma conservada de actuar, dando un giro inesperado y crucial para el contacto personal, le dijo “Hola” con y sin palabras a su lamento por el resto de su vivir. 
Dedicado a: Familia Gómez Ríos. Casi dos décadas en la que nos hemos visto crecer como personas y familia, les doy a cada integrante de esta unida familia mil gracias por hacerme sentir como en casa, dejarme cruzar la puerta y la frontera. Dios los bendiga en cada acción de sus vidas.

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