Final de temporada

Final de temporada
POR MIS PENSAMIENTOS SINDICALISTAS CONCLUIMOS LA PRIMERA TEMPORADA

4 de marzo de 2011

DESDE EL BAÑO

Muchos de ustedes me preguntan acerca de mis ideas, textos, mi estilo de escribir, lo que va detrás de los párrafos del blog, hasta el espacio de producción donde elaboro a diario todo lo anterior.
Detrás de todo esto no sólo va el jugar con vocales y consonantes para divertirse con las palabras que hacen parte de las frases, las frases que forman párrafos y así agregado un tanto de coherencia sucesiva hasta llegar al título. Existe un gran equipo de trabajo desde el diseño, lluvia de ideas, publicidad, montaje, corrección gramatical, géneros y coherencia textual, no solo un recurso humano si no personajes que se prestan sin ningún interés por la divertida social causa de entretener y culturizar siquiera un momento su mente.
Ex compañeros de aulas y docentes al igual me indagan como generar el proceso lecto-escritor a los suyos, la respuesta es sencilla: “no tengo la menor idea”, pero seguro que pagando más de un millón de pesos al semestre o imponiendo libros para leer como: Cien años de soledad, El amor en los tiempos del cólera, Crónica de una muerte anunciada, el principito, platero y yo, libros de mitología griega, entre otros, no garantiza que dicho proceso avance. Aunque no soy partidario de las estadísticas, voy a hacer la excepción para soportar lo anterior, en el 2008 leí aproximadamente 27 libros, un promedio de 2 libros por mes, ese mismo año escribí solo 3 textos, mientras que en el 2010 leí una cifra inferior a 8 libros y escribí más de 15 textos. Los números no cuentan las letras como pueden ver en el anterior caso, siendo alineado a los promedios estadísticos, seria proporcional que entre más lea más escriba, pero en mi caso no es así, eso dejó una respuesta clara en el proceso lecto-escritor. A lo que si me  atrevo con autoridad del caso es a proporcionarles unos requisitos que hacen parte de mi faceta como escritor, pienso que mejoraría y fomentaría este hábito para los inquietantes y temerosos por escribir.  El primer requisito, tener un interés real de lo que se quiere plasmar, segundo, una autonomía para despejar la mente de los obstáculos al hacer el intento, tercero, decisión inmediata por tomar un lápiz con hoja, cuarto, hacer de esta disciplina una cultura, y quinto, tener un espacio físico y mental de producción.
Como se que no es la idea principal de este texto dar pautas o recomendaciones para auto superarse, tampoco quiero desviarme de la macro estructura, al igual no quiero que lean líneas parecidas a “Técnicas americanas de lectura”, personalmente me dan aburrimiento, voy a cortar estos requisitos hasta este párrafo, pues nos veremos próximamente dando unas pequeñas charlas desglosando los cuatro puntos y otros.
Para enmarcar y reflexionar acerca del quinto punto que indica el párrafo introductivo, a continuación la explicación.
Existe un lugar favorito en mi vida personal,  un lugar en donde mi mente se va por medio del agua, un lugar calmo, sereno y tranquilo, no es un escritorio o una sala de estudio, como muchos creen, tampoco mi cuarto pues no me he acostumbrado a él, es un oráculo redondo y blanco, donde me siento para generar el placer no sólo fisiológico de una necesidad sino el placer de pensar y estar un momento consigo mismo a solas, el baño.
Cuando me postro en mi trono de la sabiduría, en posición fecal en la cual el ángulo de mis piernas dobladas es noventa grados, mis pantalones e interior caen arrugados sobre mis pies, mis codos apoyados entre los muslos y las rodillas, dejando los antebrazos direccionar hacia el frente, donde cruzados los dedos recorren pensamientos, la columna se inclina paralela a los brazos, y mi mirada persigue a una manada en hilera de comunicativas y trabajadoras hormigas recorriendo la baldosa blanca pegada en el piso y la pared, de costumbre algunas de ellas se salen o se desvían del resto, con un soplo las trato de incorporar al combo para que no se pierdan de su pelotón, al no ser útil el torrente aire, giro a la derecha mi tronco superior, esfuerzo mi mano derecha para abrir la llave del agua del lavamanos (¿Por qué creen que es mi trono? los accesorios son “Corona”), mojo y empapo las puntas de mis dedos para rociar a las evadidas y remisas hormigas con el fin de despertarlas, ubicarlas y decirles: No se salgan de la hilera, que me distraen!!! Al oír la petición todas en turba se esconden en huequitos o cuevas ubicadas en el pliegue del piso con la pared.
Ese es mi baño o mejor mi oráculo, el espacio de 3x2 metros, separado de la ducha por una división acrílica azul, una pieza de cerámica para ubicar las toallas, un espejo borroso con una fisura en forma de montaña que atraviesa los tres metros del lugar, un lavamanos blanco con llave negra y manilla transparente, soportado por un tubo de codo gris adherido a la pared, una papelera y no de reciclaje, escaparate de tubitos blancos para los cepillos, sencillo como este mundo es mi baño. Lugar que se abre empujando una puerta de madera, que madera para cortar la que hay en él. Siempre cuando me dirijo al baño, abro la puerta, se baja el telón, de frente un rollo de papel blanco, me siento como si estuviera en un lugar muy apartado del mundo, donde soy yo y mí otro yo, tanto es así que realizo tertulias, conversatorios, conferencias, ruedas de prensa, donde mentes y voces imaginarias salen de la nada, hasta creo que soy el  jugador y director técnico de la selección Colombia, marcando las tácticas del equipo en dos baldosas del piso, una son los rivales y la otra los míos, el cargo que más me ha desagradado es el de presidente de la nación, pues siempre la cago cuando me colocan la banda presidencial.
No solo sale agua para ducharme el cuerpo estando en la ducha del baño, de la nada, del todo, salen lluvias de ideas, imaginaciones y creaciones que a lo largo de la vida unas escribo para compartir, otras hago caso omiso, y otras vivo a diario con la fortuna de meditar en mi gran oráculo. Siempre hay que tener un espacio mínimo para sentar cabeza de todo lo enorme y gigantesco que hay afuera en el universo, ese conducto regular se reduce a la parte de la casa donde nadie te molesta, no hay contaminación visual y auditiva,  mucho menos abren la puerta para distraerte.
Si eres homo sapiens en el baño, la huella o registró que lo constata, es la marca redonda rojiza que dejó la presión de tus codos entre los muslos y las rodillas. Si dejas la marca bienvenido al club, de lo contrario piensa y escribe.
Dedicado a: Davo D´avila Arce. En el místico mundo de la mente, existen continentes donde las letras maravillosas gobiernan utópicos libros, usted es un soberano líder de pluma y papiro que con imaginación más redacción convierte las monotonías de la vida en poemas que declaran la independencia creativa. No me olvido aún de su tanda de poemas, las noches de Lubita consentida colgada del cielo al lado de Mafe pero con Junior tú papá. Muxas grazias viejo men.

1 comentario:

  1. Jajaja! … “No se salgan de la hilera, que me distraen” Este episodio con las hormigas me puso a llorar de la risa!... sin lugar a dudas pagaría por escuchar o leer anécdotas de este calibre mil y una noche!
    Ñero! Usted nació fue para escribir! =P

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