Final de temporada

Final de temporada
POR MIS PENSAMIENTOS SINDICALISTAS CONCLUIMOS LA PRIMERA TEMPORADA

4 de febrero de 2011

QUE PEREZA QUE A UNO LO ENTIERREN UN DOMINGO

Los toreros salen del ruedo en hombros por la puerta grande cuando su faena es magistral, asesinan a los toros con baletas, cortan orejas con trajes licrados, saludan a los cómplices en las graderías con un estilo peculiar que a mi imaginación creo que el sombrero deja un plumero en cada olé al engañar con el capote, el cuerpo del inofensivo toro sale arrastrado halado por unos caballos el séptimo día de la semana.
Estando trotando un domingo a la mañana sobre una avenida muy transcurrida de mi ciudad, con temperatura cálida más sol ideal para el bronceado cachaco (manga de la camisa para abajo tez camarón y manga hacia arriba blanco hueso) pues el sol es gratis y saludable en la mañana (en la tarde cuesta una quemada) como hacer deporte en jornada dominical. Observe un carro fúnebre con ataúd a bordo, decorado por una corona de flores y una cinta en diagonal morada que llevaba el nombre del turista en escarcha dorada, perseguido por carros, motos y buses con personas vestidas como en el carnaval de blancos y negros.
Con mi mente despejada y calculadora, me dispuse a contar la cantidad de vehículos que hacían parte de esta caravana fúnebre, en total: cuatro buses, catorce carros, aproximadamente más de veinte motos y por supuesto el carro fúnebre. Llegue a una decisión muy peculiar que fue tema central de este texto. Un domingo es un domingo, tal vez para muchos sea el día más aburrido de la semana, pues de trabajar los seis restantes se presta para descansar como debe ser este día.
En mis raros pensamientos, dejaré escrito en mi testamento la solicitud directa y sin revocatoria a mi grupo de abogados la siguiente capitulación: Ni por el carajos que me entierren un domingo, así el proceso pos muerte llevado a cabo por alguna empresa funeraria lo demande.
Que pereza irse tres metros bajo tierra y luego subir al cielo el día en que el 98% de los amigos, amistades, compañeros, vecinos y familiares estén dispuestos a: reposar el guayabo de la rumba del sábado, levantarse tarde de la cama puesto que de lunes a viernes madrugan, preparar las cosas para ir a piscina o rio, visitar a un familiar o a un restaurante, observar los capítulos de los cuentos de los hermanos Grimm, levantarse exclusivamente a sintonizar el canal uno para tener una Actitud Positiva con Jorge Duque Linares, el padre Chucho o Lineros, ver las películas repetitivas en caracol o rcn, ir al cine, el parque, en fin entre otras actividades dominicales. Pero lo que no me perdonaría y me daría vergüenza profunda dentro del ataúd, por los que siguieran mi chiva o mi caravana es que… Primero, que el lunes posterior sea festivo, se dañaría todo plan intermunicipal de viaje o arruncharse hasta martes por la mañana, segundo, para mis amigos amantes del fútbol, donde haya una final de campeonato o un clásico internacional.
Por tal vergüenza que me daría arruinar la rutina y el plan dominical, agrego otra capitulación a mi testamento, para que no me vean la cara sonrojada y muerta pero de la risa, mandare a colocar un espejo en el ataúd para que así todo morboso amarillista observe el reflejo de su propia cara, dejándome libre de culpa dominical. Tercera y última capitulación: libre albedrio a mi bancada de abogados para que escojan el día del duelo nacional, pero que no sea viernes, porque el viernes es inicio de fin de semana, tampoco el jueves, pues el jueves es un viernes chiquito, el miércoles menos, es mitad de semana y no me gusta dejar las cosas a medias, un martes, no no no, nací un martes, me gustaría variar el día de la partida con el de la llegada, un lunes, mmm interesante pero discutible, el lunes es el día del zapatero por ende seria mal inicio de semana una muerte.
Al fin de semana le hace falta un día más, o mejor a la semana le hace falta el octavo día, pues la gente siempre afirma: “de hoy en ocho…”. Creó que el sepulcro será cuando la semana tenga un octavo día.
Una vez más salgo sobre los hombros, no como torero asesino por una puerta supuestamente grande, ni dentro de un ataúd con los pies por delante, si no en los hombros de Dios.
Dedicado a: William Hernández – Jhony Felizzola. Ni el cambio de letra, ni el  de voz, respectivamente, dejaran de ser mis Jaime´s Molina. Que Dios los bendiga hoy  y siempre. Salúdenme a mi ahijado y sobrino, Juancho y Samu. Amigos de luchas, choco-aventuras, alegrías, carcajadas, tristezas y de vida

1 comentario:

  1. Muy bueno este texto parcero me encanto lo felicito por sus escritos!!

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