Como sacado de un libro empolvado, con olor ha guardado, sobre un escaparate lleno de revistas, rutas académicas, cartillas y manuales, acompañado de una grabadora descompuesta, así esta no solo el contenido si no la tapa de la portada que titula: “Rastros, Rostros y Restos” pero recobra y renace de vida por la llegada de Alicia.
En el mundo mágico de la educación, existen aventuras infantiles y juveniles, cuentos, dramas, cuenteros, problemas sociales que día a día los protagonistas del gremio de los profesores saben sobrellevar pese a las malas condiciones y pocas garantías que brinda el verdugo del gobierno. Me pregunto: ¿Cuándo será el día en que el hada madrina toque con su barita mágica a el subsistema educativo? Pues siempre he creído que en Colombia no existe la Pedagogía si no la Peda-cogia, aquella ciencia que cojea en la formación del estudiante y lleva como bastón las problemáticas socioculturales de nuestro contexto.
A este medio nos enfrentamos y muchas veces bajamos la guardia aquellos que estudiamos Licenciatura Bás. con Énfasis en… Si! el nombre de nuestra carrera es igual de extenso a un rosario, si el sueldo fuera proporcional al número de caracteres que contiene el título, muchos de los licenciados de la facultad nadarían en riquezas, pero creo que es todo lo contrario, se ahogan.
Desde mis primeros momentos en la carrera hubo una trinidad por así decirlo que patino en mi cabeza, estudiante - facultad – conocimiento. La facultad nunca fue de mi agrado, pues detrás de un escritorio existía una antagonista que provocaba temor y desilusión al primer factor de la trinidad. El vacio y la decepción por la falta de gestión no sólo generaba el distanciamiento si no una ola de comentarios negativos, caras largas y desaliento entre los estudiantes por la falta de integración que conllevaba el mal manejo de esta autoridad. El problema típico de los cruces de materias nunca fue resuelto, era un enigma que culpaba al supuesto “sistema” de no dejar favorecer al estudiante en su afán de ver y culminar una materia, entre otros problemas y de no ser por la amabilidad y preocupación por el estudiantado de la secretaria más querida (amante al chocolate blanco) y aplaudida, quien velaba y ejercía más que por el bienestar del estudiante que la misma patrona, muchos de los que visitamos la instalación de la facultad se hubiesen marchado para nunca más volver. Cartas, quejas, reclamos, recolección de firmas etc, llegaban semanalmente como fin y medio de solicitar atención y escucha por parte de la antagonista. Fui testigo y superviviente de altercados individuales de tu a tu y colectivos, donde con un gesto grosso el estudiante era noqueado sin derecho a conteo, simplemente por fallo unilateral. Con tanta tenacidad por casos vistos y escuchados en ese ring, aprendí y no esperadamente una lección para docentes. Llegaba al sexto piso con la clara intención de dirigirme a facultad a cuadrar horario, por lo tanto tenía que esperar turno para poder lograr una cita con la arrendataria de la facultad, cuando pase al escritorio para tomar asiento lo primero que me dijo fue: - ¿Qué es lo suyo? Si no es de mayor importancia no me haga perder el tiempo. Sin asombro de mi parte pero con la oportunidad de demostrar educación y peda-cogia, respondí con una leve sonrisa: Primero ante todo, ¡Buenas tardes! y segundo hasta pronto. Fue un acto en el cual me bañe de gloria, pues el ejemplo que emitimos a nuestros estudiantes lo debemos recibir de quienes se encuentran en lo más alto, una simple acción por salir del paso fue la cereza en el postre, un argumento más para validar la negligencia existente en ese entonces de esa instalación. Somos el reflejo de la educación que recibimos. El tercer factor de la trinidad, es un complemento que se puede lograr satisfactoriamente tanto para el estudiante como para la universidad, tratado y trabajado de manera colectiva y no dejando al estudiante en un abismo de incertidumbres, dudas y falsas expectativas.
Por bien para muchos y alivio para los demás, sin razón y explicación otorgada a los estudiantes de la facultad, de un momento a otro inesperado, la silla del escritorio quedo vacía, a la expectativa de quien se sentaría a tomar cartas en el asunto.
El motín conducía a un camino pero la tripulación no sabía cuál era el destino. Tal cual me marche de la universidad lleno de teorías, prácticas y conocimientos, recordando la macro estructura de Van Dijk (leí mil copias para llegar a la conclusión que macro estructura es la idea principal y no los andamios de un texto) las psicologías, entre ellas don Piaget (el cual utilizo como conejillos de indias a sus hijos), teoría curriculares (organización de mapas geograconceptuales que resultan vitales a la hora del Té) entre otros apuntes, pero sobre todo la aplicación de la praxis de la cual siempre me dejó una escuelita en el corazón.
Hoy día, al enterarme que la nueva coordinadora del programa es Alicia Téllez Fajardo, quien va a tomar la batuta y riendas del escritorio, imaginó el cambio de un cuento fantasmal y hechicero a un cuento de fantasía o surrealismo. Alicia o la profesora Alicia, puede virar 180º la orientación, el contenido académico y el futuro del programa como en el cuento que lleva su nombre, donde la sagacidad, astucia, aventura y creación de la chiquilla hace una narración que se recuerda con el pasar del tiempo. La capacidad y experiencia que posee esta docente de mil batallas es digna de admirar, su conocimiento y práctica hace que la confianza y el respaldo detrás de un escritorio, brinde al estudiante confianza y sentido de pertenencia gracias a dos virtudes que la enmarcan: paciencia y calma.
Por ese gran motivo no podía dejar pasar, el plasmar esta gran noticia para todos los que hacen e hicimos parte de la facultad.
Que este cuento de la peda-cogia que anda chueco pase a caminar derecho y sin cogear, para hacer honores y trabajos desde nuestro programa a la verdadera pegagogía.
Dedicado a: Todos quienes hacen parte del programa educativo de Licenciatura, desde la parte administrativa (Patri) docentes, estudiantes y hasta las señoras del aseo. Profesora Alicia, aún le debo un escrito de modelos pedagógicos de ya hace cuatro años, que usted me dejó con tres meses de anticipación, la verdad se lo voy a quedar debiendo pues tengo los modelos pedagógicos claros y tatuados en mi mente, no creo que en una o dos hojas exista suficiente espacio para tan enorme tema. Profesora Marlen Nieves, admiro su sabiduría, fortaleza y paciencia en el seminario, en el proyecto de grado, por soportar mis apuntes que la hacían enojar y causa de eso nos enviaba junto con Gio a la Patagonia por pies de páginas, pero como usted lo dijo: yo era su As debajo de la manga con mi ponencia. Todo resulto bien y usted para mi sigue siendo un mar de conocimiento.
Estudiantes de Licenciatura, quedaron en buenas manos. Practiquen el proceso lecto-escritor, eso no es puro cuento.
Facultad, practiquen la integración hacia los estudiantes, con los primíparos (que huelen a borrador de nata) hasta el último semestre o nivel. El vínculo no solo hace blindaje, también progresa.
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